miércoles, 22 de octubre de 2008

Anéctdotas que enriquecen la historia

Scuola di Atenas, Rafael Sanzio, 1510 - 1511, stanza della Segnatura, Il Vaticano

El artículo de hoy no es que pretenda filosofar o expresar mi punto de vista sobre un tema de una forma explicita, simplemente me gustaría contar una pequeña anécdota que nos contaron la semana pasada en clase de Historia del Arte en la Edad Moderna. Son esas pequeñas partes de la historia que no se conocen pero una vez llegan a tus oídos hacen que las obras de arte tomen un calibre diferente y pases a mirarlas con otros ojos.

Para explicar la historia nos tenemos que remontar en pleno Renacimiento (s. XVI) a la ciudad de Roma, más concretamente en el Vaticano. Nuestros protagonistas serán los dos grandes magos de la pintura de ésta época: Michael Angelo Buonarroti y Rafael Sanzio. Las dos obras de las cuales haremos mención: la sublime Capilla Sextina (1508-1512) y la Escuela de Atenas (1510-1511).

“Cuenta la historia que Michael Angelo nunca tuvo un carácter amable con la gente que le rodeaba, y mucho menos si eran colegas de profesión, además de ser una persona muy individualista, este hecho nos refuta la idea que siempre le gustaba trabajar sólo, sin la ayuda de nadie. Siempre se le puso en duda su capacidad de pintor ya que en la época se le consideraba buen dibujante, pero no un buen pintor. Éste fue el motivo por el que, durante la creación de los frescos de la capilla sextina, se encerraba allí, pintaba totalmente sólo y cubría las partes realizadas con una tela para que nadie pudiera ver el resultado de lo que estaba haciendo.

Mientras, Rafael inició, 1510, su pintura de la Escuela de Atenas en otra de las estancias del Vaticano, en la Stanza Della Signatura. En el fresco quería representar a todos los grandes de la filosofía durante una reunión de los grandes filósofos.

Un día el papa Julio II della Rovere pidió a Michael Angelo que le mostrara el estado de la obra para hacerse una idea de lo que estaba pintando el artista, ya que éste desestimó el proyecto que le planteó dicho papa porque le parecía bastante pobre para la estancia. A regañadientes, Michael Angelo aceptó la propuesta del papa de enseñarle la capilla. Lo que no supo Michael Angelo es que Rafael también vio los frescos, eso si entró a la sala sin que nadie lo viera, porque como cabe suponer en aquel tiempo Rafael era uno de los rivales de Michael Angelo.

Rafael quedó boquiabierto después de que Buonarroti quitara parte de la sabana que cubría el techo. La creencia de que Michael Angelo no era un buen pintor quedó aparcada para Rafael tras ver lo visto. Éste fue directamente a la estancia dónde pintó la Escuela de Antenas, la miró de frente y escogió una parte de ella, la parte central izquierda, y decidió que ese era el lugar ideal para pintar a Michael Angelo.
Lo pintó meditando, gesto muy importante para los artistas porque en aquella época ya no se les consideraba uno meros artesanos sino que su estatus se elevó al de artistas/ intelectuales. Su gesto melancolico se representaba encima de una estructura cúbica, forma geométrica perfecta según Michael Angelo.”

En la escuela de Atenas no sólo vemos claramente la figura de Miguel Angelo, el cual ocupaba un lugar “privilegiado” en la composición, sino que también encontramos a artistas como: Leonardo Da Vinci; Bramante y el propio Rafael. (Se tiene que decir que todos ellos eran conocidos con el nombre de un filósofo ya que representa que se basó en ellos para representar a los antiguos)

Una vez nos contaron la historia toda la clase nos quedamos mudos… nos pareció especialmente bonita, y porque no… nos imaginamos entre los pasillos del Vaticano observando la cara de sorpresa de Rafael y seguidamente verle correr hacia la Stanza y ver como miraba de incluir a Michael Angelo en el fresco.
Ver que a pesar de la rivalidad entre genios se reconoció el gran talento de uno de ellos es algo digno de admirar.

Para acabar, me gustaría dedicar el artículo de hoy a M@riel porque, aunque hace muy poquito tiempo que nos conocemos, le expliqué esta anécdota y quedó maravillada.
"La belleza está en el ojo de quien la mira"
Fra Luca Pacioli (1445 - 1514)

9 comentarios:

M@riel dijo...

Hola, Gloria:
Una anécdota maravillosa, que suscita la sonrisa y nos recuerda el lado humano de grandes genios como Miguel Ángel o Rafael. ¡Espero con ansiedad una nueva historia! Un fortísimo abrazo.

El Arte del Arte dijo...

¡Mil gracias guapa!
tranquila que habrá una proxima historia. Como te he dicho me documentaré sobre el engaño de Crunelleschi a Antonio il Grasso.
Hablando contigo esta tarde me has dado una idea para un nuevo tema que contar... te suena el nombre de Sofonisba?? Pues eso... buscaré información sobre ella y un capitulo sera dedicado a "La figura de la mujer en el arte"
Gracias por inspirarme!!!
Mil besos

M@riel dijo...

¡Ah, qué maravilla que vayas a escribir ese post! Tan solo arte englobando arquitectura, ecsultura, pintura,... ¿o también poesía? Porque en ese caso tengo una sugerencia que hacerte en materia de clásicas. Un fuerte abrazo.

El Arte del Arte dijo...

Tu proponme cosas!!! que yo las escribo en mi moleskine y me documento y luego intento escribir todo lo que pueda!!! Ya sabes que para mí todo lo que nos rodea puede ser arte, asi que la literatura también entra! (Tengo pensado escribir algo sobre los dos últimos libros que he leido, Quatrocentto y Amor y muerte en Florencia!) Ya me dirás!!!
Besiños guapísima!

xPii dijo...

No tenía ni idea de dicha anécdota. Tomo nota y decir que me parece increible.

¡Fantástico blog!

manuel dijo...

Saludos, Glo.

Ya estoy aquí, visitando tu Glob... perdón, tu Blog... Me interesa el tema, como sabes de photo-b, así que participaré cuanto pueda.

La historia es hermosa. Se ha escrito mucho sobre las disputas entre los grandes genios de aquellos decenios milagrosos, pero sospecho que bajo esa leyenda negra se escondía en todos los casos el respeto y camaradería de saberse los primeros artistas de la historia que realmente lograron el reconocimiento y devoción de sus contemporaneos, de los humildes y de los poderosos. Por más que sus gestos o frases despectivas pretendan confundirnos (no es el caso de Rafael) sentimos que estos genios se reconocieron mutuamente como tales, y se miraban unos a otros sorprendidos, sorprendiendose al tiempo de sí mismos y de todo lo que estaban creando juntos.

Isabel Romana dijo...

Desde luego es encantadora la anécdota. Rafael tenía un carácter completamente opuesto al de Miguel Ángel: era sumamente gentil, agradable con todo el mundo, regalaba diseños y dibujos a cualquier colega que le pidiera algo. Siempre andaba rodeado de gente, pues, obviamente, con un carácter así nunca le faltaron amigos. Cuando le encargaron pintar las Stanze, no quiso pintar el techo, respetando así el trabajo que había hecho previamente uno de sus maestros. Toda una lección de respeto y humildad. Tanto Rafael como Miguel Ángel fueron extraordinarios artistas y ocupan un lugar de preferencia en el arte de todos los tiempos. No podemos imaginar el arte posterior sin ellos. Saludos cordiales y buen éxito con tu blog.

El Arte del Arte dijo...

Mil gracias por vuestros comentarios estoy realmente contenta en leerlos!
Isable gracias por el dato que Rafael no quería pintar al boveda de la stanza, lo desconocia!
Mil besazos!

Francesc Sánchez (Cicero) dijo...

Que barbaridad Gloria, lo que has hecho en una semana, Además eres una todo terreno: estas en todos los sitios. No voy a tener capacidad para seguirte.

La anécdota preciosa. Los grandes artistas saben reconocerse entre si su propia grandeza. Rafael Sanzio de Urbino siempre fue mi preferido: lástima que muriese tan joven, es difícil imaginar cuanto arte nos hubiera legado de haber vivido una vida larga.

Que decir de Miguel Anguel, que gran humanista: escultor, pintor que no sabía, arquitecto .....

Junto a Leonardo formaron el gran "triunvirato" del arte de Italia.