lunes, 27 de octubre de 2008

El arte perdido

Dibujo dende podemos ver el hecho histórico de la Hoguera de las Vanidades en la Piazza della Signoria, Firenze

Desde hace un tiempo me he aficionado a la novela histórica. No es que vaya buscando los libros porque sí, sino que por casualidad todos los libros que me han ido interesando por su sinopsis trataban, en cierto modo, de historia y de arte.

El último que me he leído es el que inspira el artículo de hoy. La novela tiene como titulo Amor y muerte en Florencia, su autora es Sarah Dunant.

“La historia de éste libro transcurre en la Florencia del 1492 cuando la cultura está en su momento máximo de esplendor gracias al mecenazgo de los Medicis.
La protagonista, Alexandra Cecchi, a punto de cumplir los quince años, recibe la visita de un pintor del norte de Europa, contratado por su padre un importante comercial de telas, para que pintara la capilla privada de la familia. La chica es una amante de la cultura y en especial del arte de su época, acción mal vista al tratarse de una mujer. Tiene una habilidad especial para el dibujo y queda fascinada por el trabajo que realiza el joven pintor además se por su persona. Pero una gran crisis acecha a la ciudad. Los temores y los supuestos pronósticos realizados por el monje dominico Savonarola destapan la curiosidad a los ciudadanos y amenazan en cambiar la vida de éstos.”

De la novela hay muchos aspectos que serían dignos de estudio y como no de escritura. Pero hay uno que me llamó la atención, sobretodo al ser mencionado en algunas de las clases que hago en la universidad. El aspecto que quiero centrarme es en el de la Hoguera de las Vanidades y la persona que provocó que mucho patrimonio artístico, lamentablemente, se perdiera: Girolamo Savonarola.

Antes de centrarme en el hecho de la hoguera me gustaría hablaros un poco de quien era Savonarola.

Nacido en Ferrara el 1452, estudió a los clásicos como Platón, Aristóteles y santo Tomas de Aquino, su posición tras sus estudios era de denuncia sobre la decadencia política de Italia y la corrupción de la iglesia. Tras escuchar palabras de un predicador decidió a la edad de 22 años ser trasladado a la orden de los dominicos.
La orden lo mandó al convento de San Marcos en Florencia donde viviría bajo una estricta educación religiosa. Como ya es conocido por todo el mundo en el Quatrocentto Florencia era la capital del arte por excelencia pero a la vez se encontraba bajo una importante crisis económica. Gracias a este hecho aparecen algunos predicadores que se dedicaban a anunciar el fin del mundo, entre ellos encontramos a Savonarola el cual destacó por su gran retórica a la hora de hablar. En sus discursos convencía al pueblo que viviera de una forma más “sana” aunque los sermones que tenían más éxito fueron los apocalípticos, los cuales reunían muchísimas personas y entre ellas algunos personajes muy conocidos del panorama artístico.
En 1494 el Rey de Francia Carlos VII reclamaba el trono de Nápoles como derecho hereditario, Evidentemente entraba por Italia y pasaba por Florencia. Pdero de Medicis, estaba en esos momentos a la cabeza de la republica, llegó a un acuerdo con Carlos VII de ceder varias plazas al ejército francés. Como era de esperar los ciudadanos no se tomaron demasiado bien esta decisión, se le señaló de traidor y fue expulsado del territorio.
La alta burguesía, cansada del gobierno de los Medicis, pensó que la mejor opción para el cambio era Savonarola. Aunque estos se confundieron pensando que sería una persona fácil de dominar ya que tenía estrechos lazos con el rey francés y le permitió una entrada triunfal a la ciudad. Por lo cual, Savonarola quedó como máximo exponente político de la ciudad. De este modo suprimo el ordenamiento político y creó una “institución” conocida como el Gran Consejo, conocido popularmente como la democracia teológica. Por su relación tan estricta con la iglesia prohibió, bajo su gobierno, la aparición de desnudos artísticos, artículos de lujo, representaciones con temas mitológicos, libros… en resumen todo aquello que pudiera suponer una vanidad o un pecado a los ojos de la iglesia. Por este motivo decidió que todo esto quemara en la popularmente conocida Hoguera de las Vanidades en plena Piazza Della Signoria, para el monje tosas esas representaciones y todo lo relacionado con el antiguo suponían una reencarnación del mismo diablo.
Una vez se libró de los Medici inició su batalla contra los Borgia y más en concreto en contra el papa Alessandro VI. Tras muchos ires y venires el papa decide excomulgarlo y en 1495 se produce un cambio de alianzas de los estados italianos y provoca que el monje quedara solo y sin protección. Además se había ganado que la gente no lo viera con los mismos ojos tras todo lo que había hecho.
Tras ello, el papa abrió un proceso durante el fraile fue torturado acusado por herejía y traición. Lo condenaron a muerte, ahorcado y su cuerpo quemado en una hoguera, sus cenizas fueron echadas al Arno. Finalmente en el 1512 los Medici volvieron a Florencia.

En la novela se hace un gran trabajo al hablar del fraile y de todos los hechos históricos de la invasión francesa en la ciudad. El hecho histórico de la Hoguera de las Vanidades me sorprendió muchísimo. Además en la novela se explicaba como los seguidores de Savonarola iban casa por casa recogiendo todo aquello que podía alimentar a las llamas si alguien se negaba, estas personas entraban inspeccionaban la casa y se llevaban lo que creían que era más oportuno.
En clase fue donde nos acabaron de dar datos algo más concretos sobre el hecho. Nos contaron como obras de Botticelli quemaron en las llamas y nos hemos quedado con las ganas de conocer. Cabe decir que Botticelli era antes de nada un pintor que se basaba en pintura religiosa aunque lo que ha pervivido o se le ha dado más nombre han sido a las representaciones mitológicas.
Pensar en éste hecho histórico, personalmente me llena de tristeza. Pensar la cantidad de arte perdido, la cantidad de obras que podían haber sido eclipsantes sobre los grandes iconos renacentistas que conocemos hoy en día… me llena de tristeza.

Para acabar me gustaría recomendar la lectura del libro citado anteriormente. Hace una introducción al mundo del Renacimiento de una forma muy buena y la descripción de los hechos históricos es realmente muy buena.

La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés
Jacinto Benavente, escritor

3 comentarios:

M@riel dijo...

Maravillo, Gloria. Tanto la referencia a la novela histórica -que leeré, aunque tan solo sea por el énfasis con el que nos la presentas-, como por la curiosa historia de Savonarola. Besos.

manuel dijo...

en la piazza de la signoria, en Florencia, un medallón de piedra con una inscripción, señala en el suelo el lugar donde Girolamo ardió.

Los hechos que relatas son lamentables. Las rebeliones violentas es lo que tienen. Con la perspectiva que da el tiempo, debemos analizar con atención y un tanto de piadad y compasión la figura del fraile que se rebeló contra los poderes corruptos de su época. Sin que eso deba entenderse como una reinterpretación positiva de sus actos violentos.

El Arte del Arte dijo...

Buenas noches a los dos, antes de nada gracias por los comentarios.

Mariel, ya sabes por lo que hemos hablado estos diasv sobre novela historica, que esta que nombro en el articulo te gustará... te lo digo yo. Desde aquí agradecerte el mail con la información que has encontrado en el libro de Artemisa Gentilleschi, espero poder encontrar información sobre el tema.

Manuel, cierto que en la piazza della Signoria se encunetra la distinción en el suelo del lugar donde ardió Giralomo. Tengo ganas de volver para fijarme en detalles como este que al verlo la primera vez no le dí importacia.
Si fueron hechos lamentables los ocurridos, tenemos qeu pensar que era otra mentalidad pero como tu dices fue una figura importantisima para la revelión contra los poderes corruptos y además hizo avances importantes hacia la democracia y fue un antecedente a la reforma protestante que pronto llebaría a cabo Lucero.

De nuevo gracias a los dos por vuesra aportación