jueves, 26 de marzo de 2009

La vista puesta atrás

Estar varias horas en la sala de reservas de un museo da para pensar mucho sobre temas muy interesantes que a menudo la gente de la calle ni se puede imaginar lo que puede contener un simple cuadro. Los primeros días que pasé en ella estaba como asustada con tanto arte a mí alrededor y además tenía una sensación de miedo o responsabilidad con las telas con las que tenía que trastear para arriba y para abajo. A medida que han pasado las horas de tratar con ellas ya las coges y las trasladas de un lado a otro como si nada. Creo que es la misma sensación cuando nace un niño, la familia los primeros días no sabe como cogerlo, como cambiarle los pañales pero a medida que pasa la convivencia con él todo ya se vuelve como una rutina como una acción normal.

Este articulo no quiero hablar de las formas típicas de cómo conocemos una obra de arte, por al parte frontal, sino que quiero dedicar este articulo al dorso. Este dorso muchísimas de las veces puede ser mucho más interesante que no la parte frontal y realmente es en ella donde la mayoría de las veces los historiadores del arte nos permite indagar sobre el autor y sobre la obra en concreto.

Hay lienzos que desgraciadamente no nos aportan ninguna información, hay telas que una vez llevadas a enmarcar el enmarcados nos ha privado de conocer su historia cubriendo la parte posterior con madera, papel o incluso arrancando etiquetas importantes. Pero por otro lado se conservan las “joyas de la corona”. Estas joyas son las que de un modo u otro encontramos algo en el dorso tanto sean sellos de propiedad de la entidad que tiene patrimonio; como la firma y la fecha del autor; como sellos de exposiciones o como las que tienen incluso un currículo completo del artista. Seguidamente pasaré a detallar cada tipo de dorso.

El primer tipo de dorso que detallo es el dorso que se le puede llamar simple. Este tipo de dorso simplemente podemos encontrar el sello de la entidad que posee la pieza. Suele estamparse el sello de tinta en la tela para asegurarse que con el paso de los años y por si en algún momento la pieza se desmontara del vestidor quede constancia que pertenecía a aquella entidad. Desconozco, aunque puedo arriesgarme a afirmarlo, que si la pieza era adquirida por otro museo o entidad se le volvía a estampar el sello de propiedad de esta forma se podría hacer un seguimiento de los diferentes lugares donde ha pertenecido.
Un segundo tipo podríamos denominarlo con el nombre de datos básicos. En este punto encontraríamos las obras que en su dorso encontramos pintado o escrito los datos básicos de la obra: nombre del autor, fecha de creación, titulo de la obra, lugar donde ha sido pintada. Una muy buena parte de las pinturas están de esta forma. En cierto modo los artistas se aseguraban que quien poseía la pieza tenia conciencia de quien era el autor, cuando y donde la pintó, y como no su titulo. A veces las firmas en las obras son ilegibles y muchas temáticas son indescifrables (sobretodo si se trata de pintura abstracta) así que gracias a los datos posteriores nos puede ayudar a entender un poco mejor todo lo expresado en el frente,
La tercera topología serían los que encontramos la información básica más los sellos de las exposiciones. Como ya se ha contado en el punto anterior de que trata la información básica me centrare a detallar en que consisten los sellos de las exposiciones. Los sellos de las exposiciones son unas pequeñas etiquetas que se pegan al margen del bastidor o incluso en la tela donde se explican en que exposición ha estado expuesta la obra (nombre, lugar, durada) Es interesante encontrarte con alguna pieza que contenga más de uno de estas etiquetas porque se puede reseguir el recorrido establecido por la obra e incluso poder ver que importancia podía haber llegado a tener en la época.
Finalmente, en cuarto lugar, me gustaría comentar es el dorso con currículum. Este tipo de informaciones son muy escasas en los cuadros pero de “de haberlas ailas” Los artistas añadían a la parte posterior de la pieza, además de la información básica y si se daba la ocasión los sellos de las exposiciones, se incluía un pequeño currículo artístico del autor. Se pueden encontrarse pegados a modo de nota breve en los marcos de los vestidores como un pequeño sobrecito adherido a la tela y dentro de él un papel, delicadamente doblado, con todo lo que había realizado el pintor hasta el momento. Incluso he podido ver como, una obra al ser una donación de la viuda del pintor, se encontraba en el sobre una fotocopia de la hoja de la enciclopedia donde se encontraba la biografía de éste y su necrología.

Es sorprendente encontrar todo lo que se encuentra en esta parte oculta de los cuadros. Viendo lo visto me da por pensar que debe haber tras las mayores obras de la pintura… ¿Cuantos sellos de exposiciones pueden tener? ¿Contendrán escrito de puño y letra del autor la información básica? ¿Habrá curriculums para ser posiblemente contratados por alguien que este comisionando una exposición? Seria muy interesante poderlos ver e incluso poder hacer una exposición con esta temática… se me ocurren varias formas de cómo se podría montar pero no lo voy a revelar por si alguna vez tuviera la posibilidad de hacer una exposición te este tipo.
Lo que si que tengo claro, y nunca se me había pasado por la mente, es que si finalmente me decido a hacer una exposición con mis fotografías aportare en el dorso gran parte de la información de ellas nuca se sabe que puede pasar con ellas y al menos que se tenga constancia de su pasado.

"La Pintura es la gran pizarra de la Historia"
Francisco Umbral

NOTA: La clasificación de la topología de dorsos es algo sumamente personal. Están divididos de esta forma para facilitar el entendimiento de los lectores. Este tipo de topología no podrá ser encontrado en ningún tipo de publicación.

martes, 17 de marzo de 2009

Mestizaje historicos

Glo Ribas, Buona Notte Roma, Roma 2009

Tan sólo hace una semana que he vuelto de Roma. Realmente han sido los 3 días que he estado han sido maravillosos. En el post anterior comentaba que me daba como miedo el hecho de volver a la ciudad y llevarme una decepción al comparar mi otra estancia con la actual pero sinceramente no ha sido así. He apreciado muchísimo más la ciudad y todo lo que veía lo encontraba en el fondo de mi memoria con un dato, con un nombre o con un porqué histórico.

Disfruté de la Roma clásica pero aun más de la Roma renacentista. Coliseo, Foro, Panteón, Fontana di Trevi, Piazza Navona, Piazza Spagna… todos estos rincones de la ciudad y todos los demás que no he nombrado respiran historia, arte, cultura, personajes de lo más relevantes… y detenerte ante estos lugares y pensar todo lo ocurrido en estos emplazamientos o pensar como trabajaban los artistas en crearlos, al menos a mí, se me ponen la carne de gallina.

Roma es una ciudad que, según como, me ha recordado mi estancia en Firenze. Mires donde mires hay una historia oculta tras los muros de los edificios tanto sean las historias que han pervivido a lo largo de los siglos como aquellas cuotidianas que jamás han visto la luz.

Puede sonar algo típico pero estando enfrente del coliseo rodeada de turistas haciendo fotos y de guías de grupo dando las explicaciones pertinentes al edificio a una le vienen a la mente muchas cuestiones que es posible que jamás tengan respuestas… ¿Quanta gente dejo su vida trabajando en el edificio? ¿Qué aspecto real debería tener y que impacto produciría a los romano de la época? ¿Qué sensación tendría la gente una vez entraba al recinto a través de las vomitorias? ¿Cómo era realmente el “espectáculo” de las luchas de gladiadores y como sería el momento de tensión en que el emperador “dictaba sentencia”? Podría estar horas y horas formulando preguntas sobre el coliseo pero otras muchas me vinieron a la mente al pasear tranquilamente por el Foro Imperial ¿Cómo debería ser la vida real un día normal en el foro? ¿Qué majestuosidad nos aportarían sus edificios? ¿Cómo sería una sesión en el senado o en la Basílica de Massenzio? Y un larguísimo etcétera.

Otras muchas cuestiones me vinieron a la mente con la Roma del siglo XV aunque estas cuestiones quedaron un poco más ocultas al tener un conocimiento un poquito más completo y al tener unos cuantos datos más respecto a la época. Aunque no me planteaba dudas del impacto social que podían provocar ciertos edificios si que me planteaba como deberían trabajar los diferentes artistas y su equipo en los distintos edificios o me planteaba como podía ser de grande el egocentrismo de Miguel Ángel con sus diferentes aportaciones a la ciudad y la espectacularidad de hacer pública su obra a la ciudad dejando a más de uno pasmado ante tanta perfección.
Como no también he recordado momentos no muy lejanos en el tiempo dentro del arte y como no los he recordado gracias al cine… Vacaciones en Roma y la Dolce Vita han sido dos de los referentes cinematográficos que más he pensado en los paseos por la ciudad… la secuencia del paseo en Vespa de Audrey o el baño en la fuente de Santa María del Trastevere de Anita me venían una y otra vez a la mente e intentaba imaginar el jaleo que se debería haber montado al rodar los diferentes exteriores en las calles romanas.

La verdadera cuestión es que he vuelto a la realidad… he dejado el mestizaje de épocas atrás para volver al presente. Me llevo muchos recuerdos de esta última estancia en la ciudad… recuerdos personales, profesionales, curiosos y un larguísimo etcétera.

Pero tengo la gran esperanza de un momento u otro volver a Roma. Espero que la moneda lanzada de espaldas a la Fontana di Trevi me conceda, como hace 8 años, el deseo de poder deambular por las calles de la apasionada Roma y dejarme de nuevo empapar de cultura, historia y sobretodo… arte.

lunes, 2 de marzo de 2009

Cuenta atrás para Roma

La cuenta atrás para la escapada a Roma ya esta en plana marcha. El sábado por fin el día D, el día de llegar a la ciudad eterna, a la ciudad romana, a al ciudad renacentista, a al ciudad barroca… el día de disfrutar de sus calles, de sus rincones, de su historia y de sus historias…

Realmente no tenemos fijada una ruta por la ciudad pero el hecho que yo ya hubiera estado hace un tiempo tengo las cosas claras de que se puede ver y que cosas dejar en el tintero para una próxima vez.

Tengo ganas de ver ciertas cosas, cosas que pueden ser insignificantes para una persona que al igual no esté muy metida en el mundo de la historia del arte, cositas que puede pasar en cierto modo desapercibidas pero que para mi tienen un cierto encanto y que he ido descubriendo a través de las diferentes asignaturas de la universidad… una de estas “cositas insignificantes” es el Obelisco Sopra Minerva. Es una belleza de pieza…. No es muy conocida pero personalmente al verla en clase me enamoré de ella… no por nada en especial de su historia sino por lo “cuca” que llega a ser… un obelisco soportado encima del lomo de un elefante.
El Obelisco, de granito rojo, es el más pequeño que se encuentra en la ciudad de Roma con tan sólo 5.47 metros de altura. Sus caras son cubiertas de jeroglíficos. Se encontraba en la ciudad egipcia de Sais. Se encontró bajo el templo de Isis en el año 1665. Primeramente fue puesto en el claustro de la iglesia de Santa Maria Sopra Minerva pero dos años después el papa decidió cambiar el emplazamiento situándolo enfrente de la basílica. El elefante es de mármol blanco y se cree que el diseño de este pertenece a Bernini pero fue esculpido por Ercole Ferrata. La simbología del elefante se equipara a las virtudes que sustentaron la fe cristiana. Pero esta preciosa pieza paso de llamarse Elefantino a Il Porcino (el cerdito) porque la gente del pueblo le encontró más parecido a un cerdo que no a un paquidermo.
La localización no es que esté muy oculta en la ciudad, simplemente detrás del Panteón de Agripa así que solo quedará rodearlo para disfrutar del precioso Elefantino.

Hay otros emplazamientos típicos de la ciudad que ya visité pero tengo ganas de volverlos a ver y sobretodo verlos con la perspectiva de los años que han pasado de la vez anterior… tengo ganas de embobarme con la Fontana di Trevi y volverme a cuestionar como el gran genio del mármol pudo crear tal maravilla e intentar ponerme en la piel de quienes le rodeaban y entender como podían aguantar su fuerte personalidad y su poca simpatía por la gente que según él le podían hacer sombra (Evidentemente estoy hablando de Miguel Ángel).
Quiero descubrir en los Museos Vaticanos la Sala de Signatura y el fresco de La Escuela de Atenas, otro gran punto de interés en la visión renacentista de la filosofía y disfrutar del pequeño tributo de Rafael a Miguel Ángel.
Emocionarme de nuevo al ver la Capilla Sixtina… creo que me volverá a impresionar tanto o más que la primera vez que me topé con ella… y como no buscar a la belleza de la Sibila de Delfos que creo, bajo mi punto de vista, que de las sibilas representadas es la que tiene un encanto especial.
Alucinar con dos Caravaggios originales en la iglesia de Santa Maria del Populo y ver como la gente les pasa por delante y ni se da cuenta que están allí y tener un momento para mirarlos como si solo estuviéramos ellos y yo solos en la nave lateral de la iglesia.

Aunque sólo esté citando obras renacentistas también que tengo ganas de ver cosas del mundo clásico. Sobretodo tengo ganas de volverme a cuestionar y a no entender bajo ningún concepto como pudieron crear lo que crearon con los medios que tenían en aquella época. La gran estructura del panteón, la ingeniería del coliseo, la maravilla de los releves de la columna trajana, imaginarme la vida social de los romanos en su época paseando por las calles y hablando en el foro… son muchas de las cosas que se pueden llegar a pensar sobre la vida que llevaban aquella gente…

Pero bueno como podéis ver me tira más el siglo XV i XVI en la ciudad… supongo porqué ya tengo algo olvidado el tema clásico y el tema renacentista lo tengo algo más presente.

Antes de acabar me gustaría hacer referencia a una gran película rodada en la ciudad, una película que me encanta y que la he visto en más de una ocasión y siempre que lo hago me quedo aun más enamorada de la ciudad y de su historia. No podía ser otra que “Vacaciones en Roma” de Willyam Wyler y protagonizada por la Gran Audrey Hepburn y Gregory Peck. Creo que estos días puedo sentirme como ella descubriendo la ciudad milímetro a milímetro pero eso si, sin la ayuda de una Vespa Piaggio.